Category: Descuentos

Ahorrar se puede, es cosa de iniciativa
Febrero 9th, 2016 by Eduardo Almendra

Ahorrar no es tan solo destinar parte de nuestros dineros mes a mes para un fondo que ocuparemos a futuro. Por el contrario, ahorrar es también recortar ciertos gastos superfluos que parecen ser imprescindibles, como comprar un auto nuevo en vez de uno usado en buen estado o comprar ropa para tu primer hijo en internet, en vez de la tienda.. Un sin fin de cambios que no notas hasta que decidimos revisar nuestras finanzas seriamente. De todos los consejos disponibles en internet, uno de los que más me llamó la atención teniendo en cuenta lo obvio que suena es el que dice que no debemos gastar en cosas que podemos obtener gratis. Suena bastante redundante sugerir el no gastar dinero demás con el fin de ahorrar, pero ¿estamos realmente conscientes de las veces en que gastamos en algo que puede ser gratuito?

Un ejemplo decidor que, en lo personal, me llevó a tomar este consejo en serio es la cantidad de veces que preferimos llamar a un contacto en vez de enviar un mensaje a través de WhatsApp. Muchos dirán que no es lo mismo escribir que escuchar a alguien; sin embargo, las herramientas existen: si no es WhatsApp pueden ser llamadas por Skype, Facetime o cualquier otro medio gratuito al alcance de nuestra mano.

Dentro de los consejos que pueden resultar viejos pero que no los hemos pensado como deberíamos está el utilizar listas. Muchas personas dirán que ahorrar no es para ellos porque prefieren gastar en lugar de restringirse día a día para tener dinero a futuro. No obstante, el verdadero propósito de un buen ahorro es terminar con las compras impulsivas y evitar llenarnos de objetos que no nos sirven o que no necesitamos ahorrando dinero en el proceso. Un ejemplo claro de la utilidad del hacer listas es el supermercado.

Es bien sabido que las grandes cadenas utilizan diferentes triquiñuelas a la hora de hacer que sus clientes compren más de lo necesario. Es fácil tentarse al ir sin un propósito fijo y al pasear dentro del supermercado encontrándose con cientos de productos que parecemos necesitar. Sin embargo, para no caer en las trampas de los grandes comercios y de nuestra impulsividad, es bueno saber gracias a las listas qué necesitamos y ceñirnos a eso.

Finalmente y aunque suene extraño, es importante tomar en cuenta nuestras propias emociones a la hora de utilizar nuestro dinero. Comprar cuando se está muy feliz o por el contrario gastar dinero casi como una forma de consuelo cuando se está triste por supuesto nos generará mayor gasto y acabaremos acumulando cosas que no necesitamos. Lo mismo sucede si obtenemos un ascenso o un dinero extra y buscamos enseguida en qué gastarlo.

Nadie sugiere que cada ingreso de dinero que tengamos lo guardemos para un futuro incierto pero sí es sugerido, no por mí, sino que por expertos el hecho de que es mejor gastar con la cabeza fría y consciente de lo que hacemos para evitar gastos superfluos. La fórmula mágica para ahorrar no existe, pero basta con hacer unos cuantos cambios a nuestra vida diaria como lo es incorporar listas o comprar “en frío” para que podamos hacer unos cuantos recortes a nuestro presupuesto.

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Septiembre 22nd, 2015 by Josefa Quezada

Cuando Max me pidió pololeo fue la sorpresa más linda que me pudo dar. Llevábamos saliendo casi tres meses y aún no se pronunciaba con sus intenciones, ni daba señales de que lo nuestro no era solo algo pasajero, sin embargo, un viernes 10 de agosto tomó coraje y decidió que lo mejor era replantearnos la relación y “formalizar” a su vez, el nombre de la misma.

Ese día desperté temprano, era mi primer año de universidad y me encantaba ser la primera en llegar para buscar el mejor lugar, uno donde pudiera escuchar sin problemas -es decir, lejos de los conversadores- y donde nadie me tapara la proyección de las diapositivas. Sí, bastante nerd. Pero eso no era todo, el hecho de llegar temprano no sólo me ayudaba a conseguir la posición más estratégica, sino que además nos servía para ponernos al día con mis compañeras.

Recuerdo que ese día almorzamos a las 12 para continuar el “copucheo” hasta entrar a clases –alrededor de las tres de la tarde-. Como acostumbrábamos durante los tres meses que veníamos saliendo, a esa hora hablamos unos diez minutos por teléfono y acordamos como siempre, juntarnos en el terminal para viajar juntos hasta Rancagua –ambos estudiábamos en Santiago, pero nuestras familias estaban en Rancagua-.

Así las clases terminaron y regresé a mi departamento a arreglar el bolso y juntarme con el que hasta ese momento era mi “andante”. Compramos los pasajes –asientos 45 y 46-, nos subimos al bus y ahí partió todo. Comenzó hablando de lo bien que lo pasaba conmigo, de lo mucho que le gustaba a sus amigos y que poco a poco me había aprendido a conocer y esperaba seguir haciéndolo, pero ahora en plan de pololeo.

Regalos de aniversario

Muy linda la historia hasta que llegamos al año de pololeo. Cuando partimos la relación acordamos que no celebraríamos con regalos todos los meses que pasáramos juntos, y que solo celebraríamos las fechas importantes como los cumpleaños, navidad y los años de pololeo que cumpliéramos. Como éramos estudiantes la idea fue tomada con gran alivio, ya que entre las fotocopias, la movilización y la comida para la semana, el capital para el tiempo libre y actividades misceláneas disminuía notablemente.

Faltaban dos semanas para cumplir el año de pololeo y mis ahorros no llegaban ni a los siete mil pesos. Comencé a preocuparme porque Max había conseguido trabajo para los fines de semana y, obviamente tendría más plata ahorrada que yo. Sin embargo recordé que hace algunos años –varios en verdad-, una amiga del colegio me contó que para los aniversarios con su pololo, no compraba nada en las típicas tiendas, sino que iba a los Outlets o bien ella misma hacía los regalos.

Si bien ya estaba grandecita para anda jugando con plastilina y papel lustre, opté por crear yo misma un regalo. Primero comencé con una tarjeta. Agarré un pedazo de cartulina que tenía de otros proyectos, lo corté, doblé y “amononé” para escribirle una simpática carta, entre romántica, graciosa y subidita de tono. El humor era algo que caracterizaba nuestra relación, así que moría por verle la cara cuando la leyera.

Luego pensé, no será muy rasca regalarle solo una tarjeta, cuando sabía que el regalo que Max podía darme equivaldría el doble o triple en dinero. Entonces volví a quedar como en un principio, sin nada claro. Recordé la idea de los Outlets y partí a Irrarázabal. Ahí encontré varias tiendas de ese estilo, entre ventas de bodega, liquidadoras y más.

Si bien ya tenía el detalle romántico –la carta-, ahora faltaba algo más contundente y qué mejor que un par de zapatillas de baby fútbol, ya que las que él tenía estaban parchadas hasta con masking tape. Entré a varias tiendas y por fin en una encontré unas zapatillas tricolores que estaban en $12.000 más un descuento del 60%, es decir $4.800 pesos por un par de zapatillas Reebok. Notable.

Así como yo aprendí a ahorrar para hacer regalos de aniversario o regalos de navidad, en Santiago las opciones son bastante variadas. Algunas de las tiendas más baratas las puedes encontrar en Irrarázabal, Patronato –barrio recoleta-, Meiggs, Estación Central, Américo Vespucio –outlets-, Av. Perú, Apoquindo, etc, incluso ir a comprar te sirve como panorama para pasear en bicicleta…  Además ahora puedes encontrar distintos descuentos en páginas web como por ejemplo los de Groupon.cl, Cuponix.cl, Divinodescuento.cl, Cuponatic.com, Queremosdescuentos.cl, Cuponatic.com, Fulldescuento.cl, ofertasydescuentos.cl, benditodescuento.cl, Ofertamania.cl,  Grupalia.com, Letsbonus.com, Pupo.cl, ganeselo.com, entre muchos otros.

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